Bizcochos Lustrados

La información sobre el origen y los ingredientes con los que se hacen los bizcochos más conocidos de la Isla, ha sido extraída de la Despensa y Fresquera de Gran Canaria, Guía de productos artesanos agroalimentarios, Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria.

En la Isla hay dos pueblos que destacan sobre los demás en la elaboración de un tipo de dulces denominados, bizcochos lustrados: Moya y Santa Brígida.

Cada tipo de bizcocho tiene unas características diferenciadoras, pero también su historia es diferente. En el caso de los de Moya, se dice que una mujer, llamada Cha Jacinta, que hacía muy bien estos dulces, un día se le quemaron y para taparlo, le puso por encima un poco del lustre que se usaba para los suspiros.

Este es su singular origen, y de ahí viene la textura y el color que tienen los bizcochos de Moya por encima.

El caso de los de Santa Brígida es diferente, porque su receta salió de una familia que tenía una fonda en este pueblo, cuya planta inferior les servía como bar y dulcería, donde ofertaban a la clientela la repostería hecha por las mujeres de la familia, que eran las encargadas de la cocina.

Eusebia Melián era la encargada de la repostería, la gente le traía los huevos para que ella hiciera este dulce para las bodas o los bautizos. El pastel se corta en trozos y luego se lustran con un almíbar hecho a base de: azúcar, agua y limón.

Su cocción es otra de las características dispares que tiene estos dos tipos de bizcochos. En el caso de los de Santa Brígida, solo se horneaba una vez, los de Moya en cambio, los hornean dos veces, y es por eso por lo que tienen esa peculiar textura de miga seca.

Las diferencias entre los dos bizcochos está en su origen y en el lustre que lleva, pero los ingredientes son básicamente los mismos.

ImageINGREDIENTES

12 claras de Huevo
3 yemas de Huevo
400 gr. de Azúcar
500 gr. de Harina
Ralladura de Limón grande
Zumo de medio Limón
1/4 kilo de Azúcar Glass

PREPARACIÓN

En un recipiente se montan nueve claras a punto de nieve y por otro lado, se baten las yemas con el azúcar; y se mezcla todo. Se le añade la harina y la ralladura de limón, se remueve despacio hasta obtener una masa cremosa.

Se vierte la masa en los moldes, que han de estar untados con mantequilla y forrados con el papel graso. Se hornea a calor moderado y cuando el bizcocho esté hecho, se deja enfriar y se corta en trozos rectágulares.

El lustre se elabora con las tres claras restantes, también batidas a punto de nieve, más el zuno de limón y el azúcar glass. Con una brocha de cocina, se pinta la superficie del bizcocho y se hornea de nuevo.

La receta ha sido extraída de la obra de D. Vicente Sánchez Araña, Cocina Canaria, Edición Especial de la Caja de Canarias.

 
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