Bailes de Taifas
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La información que aparece a continuación se ha extraído, en buena parte, del estudio enmarcado en el Proyecto Comunitario de la Aldea: Expresión musical en las relaciones sociales. Bailes de Taifas, por J. Pedro Suárez Espino y Lidia Sánchez González.

 

Hemos incluído los bailes de taifas en este apartado, a pesar de sus peculiaridades, porque se trata de la reunión de un grupo de personas con el fin de tocar y bailar música tradicional, aunque también se pueden oír otro tipo de piezas musicales.

 
Origen Imprimir

El baile de Taifas, no es estrictamente un baile o un canto determinado, más bien es una manera tradicional, condicionada por las circunstancias, de ejecutar un encuentro musical.

 

Originariamente, se celebraban éstos bailes coincidiendo con alguna ocasión especial, nacimientos (los bailes de paridas) descamisada de piñas, o bien, en festividades como la de San Pascual o Carnaval.

 

Éstos bailes se solían celebrar en lugares no muy grandes, era común hacerlo en casas particulares, donde se habilitaba una dependencia, se rodaban los muebles y se colocaban sillas alrededor del espacio de baile y ahí era donde se sentaban las mujeres.

 

Mientras tanto los hombres esperaban fuera, en la calle o bien en el patio de la casa, si era el caso, y allí el anfitrión solía tener una mesa con alguna botella de ron y/o vino para que ellos se tomaran sus "pizcos" durante la celebración.

 

En la puerta del salón solía estar un señor que era el que controlaba la entrada al baile, y que según la versión de algunos autores, eran también los encargados de cobrar una tarifa, según fuera el caso. Si la fiesta no se cobraba, se llevaba algún presente a la familia que la organizaba.

 

A parte de esto, el anfitrión podía tener una mesita donde colocaba algunos presentes, como velitas o bolsitas de especias, denominada como cantina, donde los hombres podían comprar algo para así camelar a la madre y a la chica con la que se pretendía bailar. Con lo recaudado se amortizaba la inversión hecha, por ejemplo, en bebidas, porque en ocasiones este tipo de eventos ayudaban a la economía familiar.

 

Todo baile de taifas que se precie, solía finalizar con algún pique o refriega entre los hombres, ya fuera fruto del alcohol o de la disputa por una fémina.

 
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Los bailes de taifas eran siempre una buena excusa para el encuentro social, y tal y como se cuenta en el apartado anterior, se podría decir que hay varios tipos de taifas.

 

Por un lado están los conocidos como bailes de paridas, que se celebraban con motivo del nacimiento de un nuevo miembro en la familia.

 

Otro de ellos son los Bailes de San Pascual, que tenían una peculiaridad, y es que ellos se encendía una vela, con un lazo rojo, en el momento en el que empezaba, y durante el tiempo en el que se consumía la vela hasta llegar a la altura del lazo, las mujeres podían tener la iniciativa en la elección de su pareja, que no era lo común, puesto que normalmente eran ellos los que mediante el ofrecimiento de una vela o un sobre o bolsita de cominos, azafrán o canela, las invitaban a ellas, las cuales accedían siempre que contaran con el consentimiento de la madre.

 

En otras islas, como La Palma o Lanzarote, a estas reuniones para bailar se les conocía como Bailes de candil, porque se alumbraban con candiles, y en Tenerife y en El Hierro los llamaban Bailes de cuerda, porque se utilizaban instrumentos de cuerda para acompañar los bailes.

 
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Según los autores, las piezas que normalmente se suelen bailar en éstas celebraciones son las que cuentan con más ritmo, como las isas, las folías, las seguidillas y las malagueñas, luego se introdujeron las polcas y las mazurcas, en el siglo XIX, y ya a principios del siglo XX, se llegaron a bailar pasodobles, fox-trot, valses y hasta rumbas.

 

Con el tiempo se fueron introduciendo nuevos estilos, con lo cual se fue sofisticando cada vez más el aparato instrumental con el que se contaba en estos bailes.

 

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