Albardería
Introdución Imprimir

ImageA lo largo de la historia, animales como el caballo, la mula y el asno han resultado esenciales para la realización de las tareas relacionadas con el acarreo y transporte de mercancías. Las albardas eran el apero idóneo para el desempeño de algunas tareas, de manera que eran objetos muy demandados.
 
 

La producción de los albarderos de Gran Canaria, estaba destinada a los animales que se dedicaban al transporte y acarreo de mercancías y personas, entre los que se encontraba también el camello, desde el siglo XVI. Con la albarda se evitaba dañar a la bestia durante la realización de las duras tareas anteriormente citadas.

 

 

Además de las albardas, adaptadas al animal, el albardero también producía arreos, arneses y sillas de montar. La producción de objetos requiere de unos conocimientos específicos que se transmitían de padres a hijos.

 

 

En la actualidad, esta actividad se encuentra casi desaparecida, pero cuando los productos eran muy demandados, la existencia de albarderos era considerable, y se distribuían ampliamente por toda la Isla, aunque las mayores concentraciones se localizaban en Teror, Telde e Ingenio.

 

Las causas a las que podemos asociar esta perdida son:

 

• Pérdida de contexto agrícola como motor económico, se modifica con ello el estado social rompiéndose la armonía entre agricultura y artesanía existente.

 

• Oferta y demanda del producto: se solicita menos el producto debido al cambio que se produce en la economía y su sustitución por vehículos de motor, por parte de los agricultores como medio de transporte y carga.

 

• Dificultad para la captación de materias primas necesarias: las cuales eran totalmente imprescindibles para la elaboración de la albarda. Entre estos materiales estaba la jerga y la paja de centeno.

 

• Ausencia de relevo generacional.

 
Taller Imprimir

El lugar de trabajo de un albardero tiene unas dimensiones considerables, puesto que sirve tanto de taller como de almacén, y suele estar ubicado en alguna dependencia exenta de la vivienda familiar.

También habían albarderos que no tenían un lugar de trabajo fijo, es decir, se dedicaban, con relativa frecuencia, a trasladarse por los pueblos agrícolas que no tenían albarderos, permaneciendo en éstos algunos días, haciendo los trabajos que se le encargaban.

 
Herramientas Imprimir
ImageEl complejo trabajo del albardero requiere, en el proceso de elaboración, de una serie de herramientas muy variadas, diferenciándose los utensilios: de corte (cuchillos, serruchos, tijeras, escofina, tenaza, formón y zuela o azuela), de perforación (palos) los de costura (agujas, peine), de percusión (mazo, martillo, piedra de barranco, horquilla) y de medición (compás, metro).
 
Materias Primas Imprimir
Los materiales con los que se confeccionan las albardas, no se caracterizan por su riqueza pero sí por su variedad. La albarda requiere diferentes tipos de materiales: textiles (hilo de pita, o el más reciente hilo carreto; jerga, paño de lino, tela de saco, lona, muselina, zalea de oveja o carnero); de relleno (hojas de trigo y paja de centeno); y estructurales como maderas para elaborar los testeros (álamo, naranjo, acebuche, sao, eucalipto, higuera blanca o codeso).
 
Proceso de trabajo Imprimir

ImageEl trabajo del albardero está muy condicionado por su grado de especialización, y por su destreza en la técnica.

 

El proceso de elaboración puede dividirse en una serie de fases consecutivas que implican:

 

  • Toma de medidas al animal para el que se destina la albarda.
  • Corte de las telas, en función de las medidas del animal.
  • Preparación de los palos que forman parte de los testeros, también según las medidas.
  • Elaboración del principal o carola.
  • Bastillado del principal, a base de puntos de costuras que se realizan con una aguja larga, enhebrada con hilo carreto.
  • Elaboración del sudadero, que es la parte que está en contacto con el lomo del animal.
  • Colocación de los palos de la albarda, en forma de V invertida, y cuya separación debe medir lo mismo que el lomo del animal.
  • Confección de los testeros con la tela de saco o jerga, que debe ser sometida a fuertes golpes con callaos, para que queden compactos.
  • Elaboración del bastillado de los testeros, con un cosido muy resistente.
  • Forrado de la albarda con la tela de lona.
 
Tipología Imprimir

Es evidente que el producto estrella de un albardero es la albarda, pero ésta puede ser de diversos tipos: albarda de carga, albarda de monta y albarda de media monta.

 

La albarda de carga era el medio más común para transportar mercancías hasta hace algunas décadas. Gran Canaria presenta unos matices que la diferencian con respecto a las otras Islas, como por ejemplo el corte del principal, que pueden ser iguales o bien el lateral trasero puede ser más largo que el delantero.

 

La albarda de monta se emplea como silla de montar en sustitución de las de cuero, que eran mucho más caras. Esta albarda se diferencia de la de carga por ser más ligera, por tener los testeros más finos y porque la cabeza de estos lleva un doble bastillado, además se suele cubrir con una zalea de carnero y no con lona.

 

La albarda de media monta proviene de arreglar una vieja albarda de monta, poniéndole un doble bastillado, que suele estar confeccionado con hilos de colores.

 

Pero esto no es lo único que elaboraban estos artesanos, también realizaban: frontiles (como almohadillas sobre la frente de las vacas y bueyes para que tiraran de la carga y del arado sin dañarse), cinchas (banda para sujetar la albarda a la bestia), tajarrias (banda que rodea las ancas de la caballería; pasa por debajo de la cola y queda sujeta a la parte trasera de la albarda), abastas (aparejos de carga parecidas a las albardas) y crucetas (es una correa de sujeción que une las distintas cintas de colores que se colocan en la trasera de la albarda); cada una de estas piezas tiene sus peculiaridades y usos.

 
Bibliografía Imprimir
La información que a continuación le ofrecemos ha sido extractada de La albardería, la construcción de jaulas de caña y la sombrerería: testimonio oral de tres oficios desaparecidos., de Macarena Murcia Suárez, FEDAC/Cabildo de Gran Canaria, 1998, Las Palmas de Gran Canaria.
 

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