Alfarería Tradicional
Introducción Imprimir


 

ImageLa alfarería es uno de los oficios artesanos con gran antigüedad en la Historia de la Humanidad, y a pesar de la evolución que ha experimentado a lo largo de los siglos, aún quedan lugares en los que la técnica de elaboración mantiene procedimientos ancestrales, al levantar las piezas sin ayuda de torno.

 

Las primeras noticias de la elaboración de cerámica histórica en Canarias, fabricada después de la incorporación de las Islas a la Corona de Castilla, datan de comienzos del siglo XVI. Haciendo alusión a los “olleros” o “tinajeros”.

 

Estos artesanos procedían en su mayoría de la Península Ibérica especialmente Andalucía.

 

Las Islas Canarias es uno de esos sitios de pervivencia, y en concreto la isla de Gran Canaria mantiene tres núcleos de producción muy antiguos.

 

En el Archipiélago, a la alfarería se la denomina loza, y a las productoras se les llama loceras, siendo este un oficio tradicionalmente realizado eminentemente por mujeres; que de esta forma complementaban los escasos ingresos familiares.

 

Destaca el hecho de que las familias que elaboraban loza, estaban agrupadas en lo que se denomina centros loceros, que se encontraban ubicados en lugares muy próximos a los sitios donde había arcilla de buena calidad y leña abundante. Cuando hablamos de familias que se dedican a la alfarería queremos destacar que es un oficio mixto, es decir, es practicado tanto por hombres como por mujeres. Mientras las mujeres preparaban el barro y levantaban las piezas, los hombres extraían el barro de las vetas, lo transportaban al alfar, obtenían la leña y guisaban las piezas.

 

Tenemos constancia de la exportación de loza desde Canarias a: otras islas, a la Península Ibérica, e incluso a los continentes africano y americano (Puerto Rico, Cuba, Argentina y Sierra Leona).

 

Los centros loceros, que en la actualidad siguen produciendo en la Isla, son los de: Lugarejo (Artenara), Hoya Pineda (Gáldar) y La Atalaya (Santa Brígida). En ellos, tanto el proceso de elaboración mediante la técnica del urdido, como la tipología de los objetos realizados, sigue manteniendo un profundo carácter tradicional que puede hundir sus raíces incluso, en el período prehistórico de la Isla.

 

Durante los años setenta del siglo XX se produjo un fenómeno de búsqueda de identidad que hizo que muchos canarios se interesasen en la alfarería. A nivel práctico, resurgió el interés por la fabricación de loza, proliferaron los artículos y trabajos de investigación sobre el tema.

 

La producción artesana experimentó un auge que nunca antes había advertido con la llegada del turismo a las islas, tanto en la variedad de objetos, como en el tamaño e importancia del mercado. Hay quienes consideran que el turismo ayudó al redescubrimiento del arte popular y la artesanía canaria. Aunque hay autores que consideran que sólo trajo un gran efecto negativo donde la artesanía tradicional pasó a ser un simple souvenir.

 
Taller Imprimir

ImageEl lugar de trabajo, habitualmente propiedad de la locera, solía situarse en cuevas anexas a la propia vivienda o cercanas a ella, se caracterizaban por estar excavadas en zonas de toba volcánica.

 

Las cuevas son el sitio idóneo para la producción de estas piezas, ya que reúnen una serie de condiciones muy favorables para trabajar y mantener el barro. En el mismo suelo de piedra podían excavarse los goros para almacenar el barro.

 

La superficie del taller suele oscilar entre 9 y 20 metros cuadrados, lo importante es contar con el espacio suficiente para almacenar las materias primas como la leña o la arcilla, y las piezas en elaboración o ya terminadas.

 

Si la producción de la locera es muy alta, el taller se complementa con un horno propio; pero para las productoras que elaboran un número pequeño de piezas, existen hornos de uso comunal.

 
Herramientas Imprimir

ImageLas herramientas utilizadas por las loceras son muy sencillas, en algunos casos son elementos naturales escasamente transformados, como los cantos o callaos de playa y fragmentos de cañas; en otros casos se aprovechan restos de materiales que se reciclaban, como un cuchillo viejo o fragmentos de aros de barrica.


Pero existe una herramienta que suele tener un significado especial, y es la alisadera principal. En realidad se trata de una pequeña piedra, muy desgastada, cuya superficie con un gran nivel de pulido como consecuencia del uso, es la idónea para realizar el bruñido final de la pieza.

 

Estas piedras eran tan apreciadas por las loceras, que se heredaban.

 

En cuanto a las técnicas de cocción aplicadas en las islas de Gran Canaria debemos destacar la de guisadero, que varía de las de la práctica en hornos en que éste se desarrolla al aire libre y se produce específicamente en el centro locero de Lugarejo (Artenara).

 

 
Materias Primas Imprimir

ImageEl barro utilizado en Gran Canaria tiene su origen en materiales volcánicos, por eso las arcillas locales son distintas a las que se emplean en el Continente Europeo, que tienen origen sedimentario.

 

La leña que se utilizaba en los centros loceros hasta mediados del siglo XX, se obtenía de los matorrales del entorno, e incluso, de los bosques cercanos. Pero la vegetación, cada vez más escasa, obliga hoy a comprar el combustible entre los restos industriales y las podas agrícolas. Podemos destacar el uso de leña de higuera, sarmientos, pírganos de palmeras, ramas secas de arbutos, horgazos, jarones e incluso pinocha y piñas(aunque estas últimas de forma mixta con leña y dependiendo la fase del guisado, esta aplicación la constatamos en Lugarejos -Artenara-)

 

Una tercera materia prima de importancia específica en la elaboración de la alfarería tradicional, es el almagre, colorante de origen mineral cuya referencia de uso se remonta al período prehistórico de la Isla.

 

En ocasiones, las loceras se desplazaban a buscar el almagre de calidad a zonas muy alejadas de su taller.

 

Las materias primas complementarias para la manufactura locera son el agua y la arena de barranco.

 
Proceso de trabajo Imprimir
Para la fabricación de una pieza de loza, se siguen unas pautas en las que la experiencia y la destreza son fundamentales para obtener un resultado de calidad. En líneas generales el proceso de elaboración consta de las siguientes fases:
 
  • Preparación de la mezcla principal, constituida por arcilla previamente depurada y machacada, combinada con arena y agua. Esta mezcla se prepara en grandes cantidades, por lo que la artesana en vez de amasar con las manos, lo hace con los pies, utilizando el peso del cuerpo, pisando la combinación.
  • Levantamiento de la pieza mediante el urdido. Esta técnica consiste en modelar una base, sobre la que se van adheriendo cilindros de barro, que progresivamente levantan las paredes.
  • Homogeneización de la superficie interna y externa, gracias al desbastado y alisado. Esta fase es esencial, pues en ella se asegura la calidad de impermeabilidad y resistencia de la pieza, así como el efecto estético. En esta fase se elige la decoración de la pieza.
  • Cocción del recipiente mediante antiguas técnicas de "guisado", que utilizan la combustión a fuego directo, en hornos de una cámara. Este tipo de cocción requiere unos conocimientos muy amplios sobre el comportamiento del fuego, para llevar a buen término el producto final.

 

 Extraccion del barro  Pisado del barro
 Levantamiento pieza  Horneado
 
 
 
Tipología Imprimir

Entre los múltiples tipos que produce la alfarería tradicional de Gran Canaria se encuentran: tallas, bernegales, jarras, de agua y de pico, cazuelas de vino, platos, porrones, tinajas, lebrillos, que se usaban para amasar el pan, o los gánigos, que son unos platos con paredes altas para amasar la pella de gofio.

 

También se pueden seleccionar los productos según su utilidad, por ejemplo, piezas relacionadas con el fuego: cazuela, caldera, sopera, olla de leche, tostadores, tanto para el millo como para el café, sahumadores, utilizados para quemar el incienso con el carbón; hornillas, las cuales podían ser de diferentes tamaños, y que servían para guisar el pan, y hasta ceniceros y palmatorias.

 

Aparte de todo esto, las alfareras también pueden elaborar otro tipo de productos que se podrían catalogar como piezas decorativas: cántaros, platos de colgar, jarrones, e incluso, juguetes y figurillas decorativas.

La venta de los productos resultantes del trabajo del barro se realizaba a través de los mercados y mediante la venta abulante, ejercida por el propio alfarero.

 

 
Bibliografía Imprimir

Este apartado está basado en:

CASSON, M., (1986): Alfarería Artesana. Guía Didáctica para hacer cerámica. CEAC, S.A., Barcelona.

HAMILTON, D., (1985): Alfarería y cerámica. CEAC, S.A., Barcelona.

QUINTANA CÁRDENES, F., (1998): "Lugarejo (Las últimas loceras)", en EL PAJAR. Cuaderno de Etnografía Canaria. Asociación Cultural " Día de las Tradiciones Canarias". Pinolere, II Época, Nº 4, Diciembre, La Orotava, Tenerife.

RIVERO VEGA, G., (1998): "El Centro locero de La Atalaya", en EL PAJAR. Cuaderno de Etnografía Canaria. Asociación Cultural " Día de las Tradiciones Canarias". Pinolere, II Época, Nº 4, Diciembre, La Orotava, Tenerife.

ZAMORA MALDONADO, J.M., JIMÉNEZ MEDINA, Manuel (2004): El centro locero de Tunte. Ed. Fedac. Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. .

LUJÁN HENRÍQUEZ, José A. (2006): Aportación para la historia de la Alfarería de Lugarejos. Artenara (Gran Canaria).Ed. Ayuntamiento de Artenara. Gran Canaria.

 

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