Carpintería Tradicional
Introducción Imprimir


 

ImageLa madera fue la materia prima de una amplia gama de actividades económicas, así como la fuente energética principal en el ámbito doméstico. Desde las primeras épocas de la colonización europea, la madera fue esencial tanto en la producción azucarera como en la actividad constructiva, aunque la carpintería mayor no se comenzará a manifestar con dinamismo, hasta al menos el siglo XVII, como lo atestiguan los patios y balcones canarios de la época.

 

Sin embargo, la carpintería tradicional, fue un oficio esencial para la sociedad canaria. El especialista en la materia, generalmente era un agricultor, que en las épocas de menor actividad, se dedicaba a recoger madera de árboles cultivados o silvestres, con los que elaboraba aperos de labranza, utensilios cotidianos y ocasionalmente, muebles asociados al ámbito doméstico.

 

Tras la Conquista la influencia portuguesa en la carpintería de Canarias es fundamental.

 

Las "especies madereras" más ampliamente utilizadas fueron, hasta bien avanzado el siglo XIX, el pino canario, el cedro, el eucalipto, el nogal y el castaño. El aprovisionamiento de estas materias se localizaron tradicionalmente en las formaciones boscosas de Gran Canaria; hasta que la tala indiscriminada y la necesidad de nuevas roturaciones, terminaron por desforestar estos núcleos. Por esta razón, desde mediados del siglo XX gran parte de la madera demandada es de importación.

 

Ante la prohibición de la tala de árboles, las únicas maderas locales que se utilizan son las procedentes de derribos. Los carpinteros tienen la obligación de comprar las maderas en establecimientos especializados, donde sólo se encuentran maderas importadas. Estas maderas se adquieren en forma de planchas con unas medidas estándar. Entre las maderas más usadas, actualmente, encontramos importaciones de: de África (se importa la morera o iroko, el sipo, el sapelli, samanguila, el embero), de Europa (se trae el castaño, morera, haya, pino, pinosapo), y desde América se importa: caoba, riga americana, cedro y pino.

 
Taller Imprimir

ImageEl taller del carpintero tradicional o aperero debe ocupar un lugar específico y estar minuciosamente ordenado, dos condiciones esenciales para que el trabajo se efectúe con precisión y comodidad.

 

Tanto si el taller es una prolongación de la vivienda familiar, como si se encuentra en un local específicamente destinado a la carpintería, el artesano debe buscar unas buenas condiciones de iluminación y tener las herramientas en el área donde se ejecuta la actividad.

 

La amplitud del taller debe ser la suficiente como para incluir el banco de carpintero, así como los accesorios de sujeción y guía. El resto de las herramientas suelen estar colgadas, si el volumen y el peso no son excesivos, en cuyo caso se colocan en el suelo.

 

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, localizamos carpinteros en casi todos los pagos de Gran Canaria, también se instalan en Las Palmas de Gran Canaria y en aquellos pueblos más importantes donde había una población numerosa.

 

 
Herramientas Imprimir
ImagePara el carpintero, el estado de sus herramientas repercute en el resultado final de su trabajo, por eso las usa con sumo cuidado y habilidad, manteniéndolas en ocasiones durante toda su vida.
 
El carpintero tradicional precisa de una amplia gama de utensilios, entre los que podemos encontrar:

 

  • Dec corte: serrucho, azuela, hacha, sierra, cuchillo, tijeras, corta-lata
  • De presición: formones, escofinas, gubias, buril, escoplos
  • De percusión: mazo, martillo, maceta
  • De sujeción: torno de mesa, plana. 

 

Además de estas herramientas necesita de una mesa o banco de trabajo donde realizar sus trabajos.

 
Materias Primas Imprimir

La materia prima esencial con la que trabaja el carpintero tradicional es, en Gran Canaria, la madera maciza, y ésta puede ser de diferentes tipos: almendro amargo, brezo, morera, sao, escobón salvaje, pino canario (donde podemos diferenciar tres clases de madera: el pino blanco, la riga y el pino tea), eucalipto, álamo blanco, nogal, cedro (muy apreciado por su olor), acebuche y/o naranjo. Además del barbusano y el paloblanco como las maderas preferidas para la construcción de muebles, junto a el viñátigo, el aceviño, el til, el mocán, el borne (o bornio), el castaño, el pinobeto y el moral.

 

Otros materiales también necesarios son: la cola, el barniz y los clavos.

 

Tradicionalmente los carpinteros rurales utilizaban maderas locales para la construcción de muebles populares, mientras que las clases dominantes prefieren las maderas exóticas importadas. La madera fue la materia prima para la construcción de edificios, barcos, aperos de labranza, combustible para los ingenios, para la destilación de la pez para calafatear barcos, y para el consumo doméstico.

 

 
Proceso de trabajo Imprimir

El proceso de producción es una cadena operativa, que con mínimas variaciones, consta de los siguientes pasos:

 

  • Selección y preparación de la madera.
  • Trazado de las diferentes piezas que componen el objeto, con posible uso de plantillas.
  • Modelado de cada una de las piezas.
  • Encaje de las piezas para la formación de una estructura.
  • Formalización del acabado de la estructura, en algunos casos.

 
Tipología Imprimir
La producción de los carpinteros tradicionales es muy variada, por un lado tenemos la relacionada con las labores agrícol as-ganaderas como: trillos, bielgos, horquetas, yugos, arados, tornillos, plantones, quijadas, etc., estos aperos de labranza son ahora realizados por los carpinteros actuales en miniatura. También realizaban obras de mayor envergadura, íntimamente relacionadas con las necesidades de las casas isleñas, estamos hablando del mobiliario tradicional como son: bancas, bancos, loceros, talleros o taburetes; además de objetos de madera de pequeño tamaño como queseras, cuartillos, tijeras de tunos, cucharas o zarandas.
 
Bibliografía Imprimir

ESTEVEZ GARCÍA, S. (1978): Guía práctica del Carpintero, Sintes, Barcelona.

 

FERNÁNDEZ DE PAZ, E., (1991): Carpintería de Ribera, Junta de Andalucía, Sevilla.

 

VV.AA., (1995): El Hombre y la Madera, Ed. Integral, 2ª Edición, Barcelona.

VALLE QUESADA, Mª Teresa (2004): El mueble tradicional en Gran Canaria. Ed. FEDAC, Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

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