Vestimenta en los siglos XVIII y XIX Imprimir
Con la Revolución Industrial se producen cambios significativos: se introduce la mecanización en el terreno de las manufacturas textiles, cambios en el tratamiento de los tejidos e incluso la organización social del trabajo; en Inglaterra se estaba produciendo la Revolución Textil.

En el siglo XVIII se crean unos colorantes fijos, lo que hace nacer una importante industria del paño de algodón. Esto supondrá también una revolución social dado que los mercados se van a llenar de tejidos con colores vivos y dibujos de gran variedad.

Vestimenta siglo  XVII Estas condiciones tecno-comerciales, junto con el nacimiento y desarrollo de la verdadera clase media, redujeron las diferencias que existían entre la vestimenta de la aristocracia y la del pueblo.

Después de 1715, la base del traje masculino no cambia y continúan usando casaca, chupa, camisa, calzones ajustados y medias a la rodilla al igual que los pantalones.

En los años siguientes cada una de esas prendas fue sufriendo una serie de transformaciones. Un ejemplo de ello es el sombrero, ahora el más usado es el tricornio o sombreros de 3 puntas frente al de ala baja, que aún era usado por el clero y algunos trabajadores.

Sobreviven, del siglo anterior, algunos tipos de capas, aunque pronto fueron reemplazadas por los capotes. También es el caso de los zapatos que se usaban, que eran esbeltos y largos. Los guantes y los pañuelos pasan de ser ornamentales a funcionales.

Por otro lado, la vestimenta femenina sufre un cambio de corte, totalmente diferente al del traje masculino. Ellas se alejan de los excesos del vestido renacentista en busca de más libertad y comodidad.
Vestimenta siglo XIX
Aun así, la indumentaria tiene breve vida, y en el vestido se apuesta por la falda ancha de aro que ya en 1755 había pasado de moda.

El corpiño en cambio, permanece estático con su terminación en punta en la parte delantera. Sin embargo los tejidos para esta pieza se van a cambiar teniendo en cuenta la moda del momento y siembre en concordancia con los complementos que también han evolucionado. Esto se aprecia con claridad cuando llega la moda de los escotes donde el chal se convirtió en pieza indispensable.

Tras la Revolución Francesa: el vestido masculino solo cambiará de línea y el de la mujer cambia de línea y de forma. La estructura de la moda se modifica y aumenta la producción, la competencia en el comercio del algodón, que se tradujo en unas reducciones en los precios, la maquinaria se especializa y provoca que la industria de la vestimenta aumente en proporciones considerables.

Después de 1815 la anglomanía invade Europa, pero en 1825 volvía el romanticismo, y quien más siente estos cambios será el vestido femenino. Ya en pleno siglo XIX la vestimenta estaba bien definida: vestido largo para la mujer y pantalón y chaqueta para el hombre.

En este período, las tendencias van a ser más estáticas que en nuestra moda actual, pero a pesar de todo, en ese proceso van ha cambiarse muchas formas, tejidos, colores, etc... Todo normalmente respondía a las demandas de unos grupos determinados, o bien a una coyuntura que obligará a cambiar los cánones estéticos.

En las Islas, aunque la vestimenta era generalizada, cada lugar tenía sus peculiaridades, ya que era una forma de definir a que grupo y/o rango pertenecías.

A Canarias la moda llega siempre con bastante retraso y normalmente llegaba de la mano de los inmigrantes y de grandes personalidades llegadas de la metrópoli. Su evolución aquí será diferente puesto que está condicionada por el clima, la idiosincrasia y el apego que la clase burguesa canaria tenía hacia los vestidos tradicionales.

 
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