Origen

Hasta el siglo XVII existían en toda España unas Cofradías que se dedicaban a pedir por las Ánimas, y en las Islas existen algunos pueblos que adoptaron esta costumbre. Para el caso de Gran Canaria, los más destacados eran los de San Mateo, San Nicolás, Ingenio, Valsequillo y Teror.

 

Hoy, en pocos lugares de la Isla se mantienen los Ranchos de Ánimas, tan sólo en Valsequillo y Teror, pero también habría que nombrar a la Aldea de San Nicolás, donde ha sido recientemente recuperado.

 

Su objetivo era mantener el culto piadoso por las personas fallecidas; iban por los campos cantando y recogiendo dinero, que luego entregaban a la Iglesia, con el fin de que se celebraran unas misas en su nombre.

Normalmente eran las propias familias de los enfermos las que encargaban a este grupo que fueran a sus casas. Allí se le cantaba a las ánimas de esa familia para que intercedieran por el enfermo que ya mostraba, de esta manera, su disposición ante la muerte.

 

En este sentido, los Ranchos de Ánimas son una forma cristianizada que retoma un primitivo culto a los muertos, que era muy común en toda el área mediterránea.